Intrusivo
Otra vez el mismo sueño.
Una semana con lo mismo, y apenas puedes dormir como debes. El sueño te ha impedido de poder realizar tus actividades de manera normal, aquellos pensamientos siguen ahí de manera intrusa sin salir de tu mente. Puedes estar haciendo lo que sea, pero ellos siguen ahí, atormentándote, lastimándote y provocando brotes de locura.
Llega un punto en que no sabes si lo hiciste de verdad, o sólo fue producto de tu imaginación. Que no sabes sí lo que dijiste a viva voz fue real, o sólo estuvo dentro de tu cabeza como un pensamiento e imaginación. Estabas navegando entre la realidad y la fantasía, yendo de un lugar a otro sin saber que estaba pasando o porqué. Esas semanas sin dormir como se debe, con sus ocho horas que dictan los médicos por la salud mental y física estaba empezando a pasar factura.
Aquellos pensamientos intrusivos en tu espacio personal, en tu espacio creado por ti para protegerte estaba iniciando un quiebre. Comprendiste, que la mayoría de los quiebres o rupturas no vienen de afuera, sino de adentro. Cuando lo de adentro se empieza a romper, no hay nadie quién lo detenga, es un efecto dominó que terminará exponiéndose visibilemente.
Las personas te miraban y seguían con su rutina. Nada fuera de lo normal... para el mundo exterior, pero para ti, tu mundo interior se estaba rompiendo poco a poco, y tu mente seguía navegando en aquellas aguas turbulentas entre la realidad y la imaginación. Claramente, hacias un esfuerzo por aparentar que estabas bien. Una sonrisa por aquí, otra por allá; silencio afirmativo a lo que te decían. No querías que nadie supiera que estabas conviviendo con un intruso en tu cabeza.
Y ese intruso llegaba a ocasionarte dolor de cabeza.
Querías seguir fingiendo que todo estaba bien, pero no sabías con exactitud hasta cuando podías aguantar esa falsedad. Respirabas profundo para aguantar todo el embate que recibes tanto del mundo exterior como del interior, pero sabía de manera consciente que eso no va a durar mucho tiempo antes de tu quiebre. Igual lo intentabas. Intentabas convivir con el intruso que hay en tu mente, aunque te cuesta aceptarlo.
Tal vez, sea la única compañía que tengas.
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